Todo aquel que piense que la vida es desigual,
tiene que saber que no es asi,
que la vida es una hermosura, hay que vivirla.
Todo aquel que piense que esta solo y que esta mal,
tiene que saber que no es asi,
que en la vida no hay nadie solo, siempre hay alguien.
Ay, no ha que llorar, que la vida es un carnaval,
es mas bello vivir cantando.
Oh, oh, oh, Ay, no hay que llorar,
que la vida es un carnaval
y las penas se van cantando.
Todo aquel que piense que la vida siempre es cruel,
tiene que saber que no es asi,
que tan solo hay momentos malos, y todo pasa.
Todo aquel que piense que esto nunca va a cambiar,
tiene que saber que no es asi,
que al mal tiempo buena cara, y todo pasa.
Ay, no ha que llorar, que la vida es un carnaval,
es mas bello vivir cantando.
Oh, oh, oh, Ay, no hay que llorar,
que la vida es un carnaval
y las penas se van cantando.
Para aquellos que se quejan tanto.
Para aquellos que solo critican.
Para aquellos que usan las armas.
Para aquellos que nos contaminan.
Para aquellos que hacen la guerra.
Para aquellos que viven pecando.
Para aquellos nos maltratan.
Para aquellos que nos contagian.
AUTOR:
Celia de la Caridad Cruz
Alfonso nació en el barrio de Santos Suárez de La Habana el 21
de octubre de 1925, si bien algunas fuentes señalan
su nacimiento cuatro años antes, un dato de difícil comprobación, dada la
persistente negativa de la estrella a confesar su edad. Siendo niña, cantando
para un turista consiguió calzar a todos los niños de la casa. Solía observar
los bailes y a las orquestas a través de las
ventanas de los cafés cantantes, y no veía la hora de saltar al interior. Sin
embargo, sólo su madre aprobaba esa afición: su padre quería que fuese maestra
de escuela, y no sin pesar intentó satisfacerle y estudiar magisterio, pero
pudo más el corazón cuando estaba a punto de terminar la carrera y la abandonó
para ingresar en el Conservatorio Nacional de Música.
Mientras
tanto, Celia Cruz cantaba y bailaba en las corralas habaneras y participaba en
programas radiofónicos para aficionados, como La hora del té o La corte suprema del arte, en los que
obtenía primeros premios tales como un pastel o una cadena de plata, hasta que
por su interpretación del tango "Nostalgia" recibió en pago 15
dólares en Radio García Serra. Más tarde cantó en las orquestas Gloria
Matancera y Sonora Caracas y formó parte del espectáculo Las
mulatas de fuego, que recorrió Venezuela y México.
ALGUNAS COREOGRAFÍAS:
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